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Los hechos y las imágenes del proyecto Kiwi “Shoe Aid for Africa” del año 2006 más el programa solidario de irrigación de conreos “Water Gardens”.
El agua ha desempeñado siempre un papel crucial en los sistemas locales de la ocupación del terreno en el territorio Maasai, en Kenia. La economía pastoral tradicional de los Maasai se basaba el sistema nómada de desplazar manadas y gente con tal de tener acceso al agua en la estación seca. Estas fuentes de agua permanentes eran cada vez más inaccesibles al ganado y a la gente pastoral.

El uso doméstico del agua también fue degenerando dada su mala calidad y la escasez cada vez mayor. La mayoría de las mujeres africanas no tienen acceso al agua pura, sino a un agua fangosa y contaminada. La recogida del agua puede llevar hasta cinco horas cada día, donde las mujeres llegan a cargar con 30 litros, es decir 30 kilos de agua. Incluso los portadores más pequeños, algunos tan jóvenes como cinco años, llevan 10 kilos, cosa que les impide tener tiempo para atender a la escuela.

La idea de construir pozos de hundimiento apareció en 2006 como respuesta de los empleados de Sara Lee Kenia a una sequía severa que golpeó la mayor parte del país en general y al territorio Maasai particularmente. En colaboración con la Cruz Roja de Kenia, fueron identificadas dos aldeas donde la situación era crítica y se decidió cavar allí dos pozos y dotarlos con bombas de achique manuales. Casi de repente 3.000 familias tenían acceso al agua potable.

Durante la distribución de zapatos por el Proyecto Malaki, el equipo global de Kiwi vio a muchos niños que seguían una dieta con fuertes carencias de vitaminas. Junto con el equipo local, llegaron a la conclusión que ese suelo fértil podría proveer a los Maasai más comida que la harina de maíz (que apenas tiene valor nutritivo), simplemente usando la tierra de una mejor manera.

La idea resultante fue combinar el proyecto de los pozos con un proyecto de escuelas-jardín: construyendo pozos, a la gente le sería más fácil establecerse en un lugar, permitiendo así que los niños fuesen a la escuela. ¿Entonces, porqué no enseñar a los profesores y a los niños a hacer un mejor uso de la tierra?

Para comenzar el proyecto, el equipo de Kiwi pidió a la universidad agrícola de Nairobi que asignara uno de sus estudiantes para desarrollar y encabezar la puesta en práctica de esta idea como parte de su proyecto de final de carrera. El paso siguiente fue identificar, en colaboración con la Cruz Roja de Kenia, escuelas donde podríamos empezar este proyecto.

El proceso principal fue:
- Decidir que nuevas plantas se podrían cultivar.
- Proporcionar, a través del equipo de Kiwi, las semillas necesarias.
- Instalar los tanques de agua.
- Plantar árboles alrededor de los cultivos para parar el viento y a los animales.
- Arar la tierra y plantar las semillas.
- Instalar los sistemas de riego por goteo.

A parte de esto, se enseño a los profesores, a los estudiantes y los miembros de la comunidad como continuar con el proyecto que habíamos empezado.

Como resultado, tres escuelas africanas están implicadas actualmente en este proyecto.
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